Esta
práctica ha consistido en que cada una tenía que tirar nueve dados que
contenían en cada cara imágenes diferentes. Al tirarlos, los dibujos que han
salido los hemos tenido que utilizar para realizar un cuento con todos ellos.
Los
dibujos que me han tocado, los señalaré en negrita al narrar el cuento.
Historia
de los Dados
Había una vez un bandido
muy malvado que quería robarle un colgante
muy valioso a la princesa Blanca.
Un
día, el bandido llamado Rodolfo decidió ir al castillo en busca de la princesa
Blanca, pero para poder encontrar a la princesa, tenía que adentrarse en las montañas hasta encontrar el escondido
castillo y, luego, luchar con los guardaespaldas para poder llegar hasta la
princesa.
El
bandido Rodolfo decidió hacer uso de su gran helicóptero que tanto tiempo había cuidado y guardado, ya que era
de su abuelo. El malvado emprendió su viaje hacia el castillo y, luego, luchar
con los guardaespaldas para poder llegar hasta la princesa.
El
bandido Rodolfo decidió hacer uso de su gran helicóptero que tanto tiempo había
cuidado y guardado, ya que era de su abuelo. El malvado emprendió su viaje
hacia el castillo, llevando en su helicóptero los siguientes objetos: un cuenta kilómetros, para anotar el
recorrido que había hecho y luego poder regresar, y un taladro para atravesar las puertas con él y poder acceder al
castillo.
Cuando
iba de camino, desde lo alto, se dio cuenta de que un niño con aspecto de malvado se
dirigía también al castillo y observó que con una pequeña hacha derribaba los obstáculos y, por otro lado, iba dejando judías en el suelo para poder regresar.
Cuando
llegó el bandido Rodolfo al castillo, empezó a luchar contra los guardaespaldas
de la princesa, y justo cuando estaba terminando con todos, apareció el niño
llamado Raúl. El niño, al ver a la princesa, se quedó locamente enamorado
porque nunca jamás había visto una princesa tan bonita y delicada.
El
bandido Rodolfo se dirigió a la princesa Blanca para robarle el colgante,
cuando, de repente, el niño Raúl, lo interrumpió diciéndole:
-
Para poder acceder a la princesa y robarle el
colgante deberás pasar por encima de mí.
El
malvado Rodolfo respondió:
-
¡Me llevaré el colgante así tenga que mataros a los dos!
El
niño le dijo:
-
Para que no se derrame tanta sangre, deberás batirte
en duelo conmigo, por lo que, si gano, nos dejarás tranquilos a mí y a la
princesa; y si pierdo, te llevarás el colgante.
El
malvado accedió a ese trato, y llevaron a cabo el duelo, pero justo cuando el
malvado iba a acabar con el niño, la princesa le echó polvos mágicos al malvado
y acabó con él.
Y
así, colorín colorado, el niño y la princesa tuvieron un final encantado.
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