domingo, 28 de abril de 2013

Cuento Real

En este cuento, la profesora nos dijo que el cuento tenía que incluir dos personas adultas, un animal y un niño/a. Además debía ser una historia real.
Mi cuento fue el siguiente:

      Había una vez una niña llamada Natalia que vivía en una casa muy grande con jardín con sus tíos, Laura y Alex.
Natalia era una niña muy feliz y vivía con sus tíos porque sus padres estaban trabajando en el extranjero.
Un día, Natalia les dijo a sus tíos que quería un perrito, pero sus tíos le dijeron que aún era pequeña para hacerse cargo de un perro. Natalia se enfadó mucho  se fue al parque que había al lado de su casa para jugar con los demás niños.
Cuando más tarde volvió a casa del parque, por el camino vio un caramelo en el suelo, entonces lo cogió, pero cuando lo abrió para comérselo vio que no había un caramelo, sino una nota que ponía “Soy un gatito y me llamo Cody, y me gustaría tener un dueño como tú”.
Natalia se quedó sorprendida ante aquel mensaje y decidió que se lo llevaría a casa. Esa noche, cuando estaba durmiendo, soñó que el gatito estaba bajo el árbol más grande de parque. Pero ella no quería un gato sino un perro porque su amiga Marta también tenía un perrito y quería ser como ella.
Pero al día siguiente, cuando fue al parque, se acercó al árbol y vio que había una gran manta, así que la cogió y vio un precioso gatito blanco con los ojos azules y muy tristes.
Natalia se quedó sorprendida porque a ella no le gustaban os gatos, pero con ese gato todo era diferente, así que decidió llevárselo a casa y, a partir de ese momento su gatito Cody y ella se hicieron inseparables.

Y, colorín colorado, este cuento ha terminado.

jueves, 25 de abril de 2013

Cuento de los Dados


Esta práctica ha consistido en que cada una tenía que tirar nueve dados que contenían en cada cara imágenes diferentes. Al tirarlos, los dibujos que han salido los hemos tenido que utilizar para realizar un cuento con todos ellos.
Los dibujos que me han tocado, los señalaré en negrita al narrar el cuento.
Historia de los Dados
Había una vez un bandido muy malvado que quería robarle un colgante muy valioso a la princesa Blanca.
Un día, el bandido llamado Rodolfo decidió ir al castillo en busca de la princesa Blanca, pero para poder encontrar a la princesa, tenía que adentrarse en las montañas hasta encontrar el escondido castillo y, luego, luchar con los guardaespaldas para poder llegar hasta la princesa.
El bandido Rodolfo decidió hacer uso de su gran helicóptero que tanto tiempo había cuidado y guardado, ya que era de su abuelo. El malvado emprendió su viaje hacia el castillo y, luego, luchar con los guardaespaldas para poder llegar hasta la princesa.
El bandido Rodolfo decidió hacer uso de su gran helicóptero que tanto tiempo había cuidado y guardado, ya que era de su abuelo. El malvado emprendió su viaje hacia el castillo, llevando en su helicóptero los siguientes objetos: un cuenta kilómetros, para anotar el recorrido que había hecho y luego poder regresar, y un taladro para atravesar las puertas con él y poder acceder al castillo.
Cuando iba de camino, desde lo alto, se dio cuenta de que un niño con aspecto de malvado se dirigía también al castillo y observó que con una pequeña hacha derribaba los obstáculos y, por otro lado, iba dejando judías en el suelo para poder regresar.
Cuando llegó el bandido Rodolfo al castillo, empezó a luchar contra los guardaespaldas de la princesa, y justo cuando estaba terminando con todos, apareció el niño llamado Raúl. El niño, al ver a la princesa, se quedó locamente enamorado porque nunca jamás había visto una princesa tan bonita y delicada.
El bandido Rodolfo se dirigió a la princesa Blanca para robarle el colgante, cuando, de repente, el niño Raúl, lo interrumpió diciéndole:
-          Para poder acceder a la princesa y robarle el colgante deberás pasar por encima de mí.
El malvado Rodolfo respondió:
-          ¡Me llevaré el colgante así tenga que mataros  a los dos!
El niño le dijo:
-          Para que no se derrame tanta sangre, deberás batirte en duelo conmigo, por lo que, si gano, nos dejarás tranquilos a mí y a la princesa; y si pierdo, te llevarás el colgante.
El malvado accedió a ese trato, y llevaron a cabo el duelo, pero justo cuando el malvado iba a acabar con el niño, la princesa le echó polvos mágicos al malvado y acabó con él.
Y así, colorín colorado, el niño y la princesa tuvieron un final encantado.

viernes, 12 de abril de 2013

Describiendo...


En esta actividad la profesora nos puso dos imágenes en la pizarra electrónica para que los describiésemos y luego nos dio un botecito de crema de ella para que lo describiéramos también. Con esta actividad la profesora pretendía que cuando alguien leyera las descripciones se las pudiera imaginar perfectamente.

Ø  1ª Imagen. Fachada de una casa:
Es una fachada, enmarcada en un cuadro doble. El marco exterior es de color marrón, y el interior de color blanco.
La fachada exterior que veo, está compuesta por dos tipos de fachadas, una de frente y la otra está de lado. Se puede decir que la fachada lateral recae o está sobre la fachada frontal.
De izquierda a derecha, la pared que está de lado izquierdo, es de color blanca. Tiene dos maceteros marrones de barro, con una línea blanca en la parte superior de cada uno que lo rodea. Los maceteros están colocados de arriba abajo en línea descendente. Cada macetero contiene geranios rojos, con hojas verdes.
El otro lado de la fachada, la pared frontal, está de color amarillo mostaza, y en medio, hay una ventana. La ventana está compuesta por una reja en forma de cruz, una persiana, y la ventana. Todo ello es de color azul oscuro (azul eléctrico). Tiene un poyete con azulejos marrones. El cristal de la ventana es opaco. La ventana es rectangular, más larga que ancha.

Ø  2ª Imagen. Retrato:
Es un niño/a rubio/a. Tiene el pelo corto, a la altura de los hombres y está despeinado. Tiene la piel clara. Sus ojos son grandes y azules claros. La nariz pequeña y su boca es pequeña también con los labios muy rosados. El labio de abajo es más grande que el de arriba. El labio de arriba lo tiene muy bien marcado o bien perfilado.
Lleva puesta una camiseta de color verde grisácea con los filos de la manga y el cuello blancos.
Tiene agarrado un tenedor, el tenedor lo tiene puesto a la altura de sus ojos.
Está sentado/a en una silla gris de metal, y parece estar en una terraza al aire libre.
A la altura del pecho, parece tener el filo de un plato blanco.
Ø  Objeto 1:
Es un tubo pequeño de crema de manos. Tiene un tamaño un poco superior al tamaño de la palma de la mano. Parece un bote de pintura.
Es de color gris. Por un extremo es rectangular, disminuyendo su forma hasta por el otro extremo llegaría a ser circular. En este último extremo tiene un tapón negro, por el final es mas plano, con menos grosor y más grande; por abajo, es mas circular, con mas grosor y más pequeño.
La parte de delante, tiene una parte de color burdeos con una rosa dibujada de color rosa claro (tiene forma de  cuadrado). Esta parte ocupa todo lo ancho y hasta la mitad del bote. La otra parte, tiene los extremos de color ocre, y en medio hay una parte de color rosa muy clarito, con letras de color burdeos. La parte de atrás tiene el fondo gris y hay letras dibujadas de color burdeos, escritas a lo largo del bote. En la parte superior de las letras, está el código de barras.


jueves, 11 de abril de 2013

Creamos cuentos


Esta práctica consistía en que la profesora nos dio a elegir entre tres frases que comienzan un cuento para después continuar nosotras inventarnos el resto. El principio que yo he elegido para mi cuento ha sido el siguiente:

    Erase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena. Sin embargo, los reyes, padres del príncipe, lo querían casar con una joven procedente del renio llamado “Alacraz” donde todos los habitantes eran malas personas y nada guapos.
El padre del príncipe se llamaba Teodoro y quería casar al príncipe Felipe con la malvada princesa Rodolfina procedente del reino “Alacraz”, debido a que de este modo juntarían todas las tierras de ambos reinos y se harían con un gran reino.
El príncipe, a pesar de la gran fortuna que tenía la malvada princesa Rodolfina, no quería casarse con ella porque era mala, muy fea y además muy antipática. El príncipe quería casarse con la bella y guapísima princesa Rosalín, a la que amaba desde hacía mucho tiempo.
Un día, la princesa malvada Rodolfina se enteró de que el príncipe no se quería casar con ella, que a la que quería era a la princesa Rosalín. Por ello, la malvada Rodolfina fue al reino de la bella princesa Rosalín y le hizo un hechizo convirtiéndola en un caballo.
El príncipe, tras un largo tiempo buscando a la princesa Rosalín, no logró encontrarla: por ello, decidió ceder en casarse con la princesa Rodolfina.
Un día, el príncipe decidió ir a pasear por el bosque porque le encantaba adentrarse en el bosque y observar todos los animales y plantas que habitaban en él. Cuando estaba caminando, se encontró con un hermoso caballo que estaba abandonado y muy triste. El príncipe se dio cuenta de que era un caballo muy especial, así que decidió acercarse y montó en él. Cuando subió al caballo, percibió el aroma de su amada princesa Rosalín, entonces una hermosa hada se le apareció y el dijo:
-          Príncipe, el caballo es la princesa Rosalín, tu malvada esposa Rodolfina la ha hechizado y ni yo, puedo quitarle este hechizo. Sólo tú bailando con el caballo podrás conseguir deshacer este hechizo.
El príncipe respondió:
-          ¿Bailar con el caballo?
El hada respondió:
-          Sí, el hechizo se quitará cuando el amor verdadero de la princesa baile con ella.
Así, el príncipe llevó a cabo un baile con el caballo a pesar de que era más grande que él. Entonces, la bella princesa Rosalín, de pronto, se volvió a convertir en princesa y los dos se dieron un precioso beso y un gran abrazo.
En el reino, se enteraron de lo que había hecho la malvada princesa Rodolfina, por lo que entre todos la echaron al mar con los tiburones como castigo por sus malas acciones.
El príncipe Felipe y la princesa Rosalín, a partir de ese momento, estuvieron juntos siempre y tuvieron muchos niños y niñas, y vivieron felices y comieron perdices.

martes, 2 de abril de 2013

Construimos cuentos

Esta actividad ha sido muy divertida y curiosa, ya   que cada una tenía que escribir en dos papeles diferentes un animal y en otro un objeto. Después uno de los papeles se pasaba a tu compañera de la derecha y el otro papel a tu compañera de la izquierda. De esta forma, cada una tenía un objeto y un animal con el que había que construir un cuento. A mí me ha tocado de animal, un delfín y de objeto, un estuche.

-          Mi cuento ha sido el siguiente:

      Había una vez un delfín llamado Rodolfín que habitaba en el acuario de un zoo. Un día, el delfín le quitó un estuche azul con delfines dibujados a un niño que estaba de excursión. El niño se puso muy triste porque era su estuche preferido y no quería perderlo.
El delfín vio cómo el niño lloraba y, aunque al delfín le encantaba ese estuche porque tenía dibujados delfines como él, decidió dárselo. En ese momento, el niño y el delfín decidieron compartir el estuche para que así ninguno de los dos se pusiera triste.
Así, muchos días el niño iba a visitar al delfín Rodolfín y jugaban con el estuche, de forma que los dos se reían, se divertían y jugaban juntos.
Desde ese momento, el delfín Rodolfín y el niño son amigos y, juntos, comparten juegos y travesuras.